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Belgrano
posee un estudiantado característico . Si cada barrio lo tiene, este se
destaca por mostrar rasgos de notoria personalidad no igualados en otros
sectores ciudadanos. Las amplias veredas ricamente dotadas de sol y de
sombra, camino real en el medio, y sendas hacia al río y las barrancas, se
agregan sus plazas para invitar al paseo a la hora del retorno a su hogar,
demorado y matizados por coloquios amorosos y de camaradería .
En
cuatro oportunidades, durante las jornadas, los institutos educacionales
reciben o liberan policromas bandadas de bulliciosa juventud, dueña en esos
momentos de todas las vibraciones de la vecindad . Belgrano es un barrio de
estudiantes y lo es desde su origen mismo.
Sobre
el polvoriento camino real y en medio de tupidas quintas, abrió sus puertas
el Colegio de la Misericordia, atendido por las Hermanas de la Congregación
del mismo nombre. Tiene prestigio de institución de cana. Y por él han
pasado muchas generaciones de niños y jóvenes de Belgrano y otros sectores
del interior y de la capital.
En
efecto: corre el año 1903 y en una pequeña habitación rodeada por extensa
fracción de la que fue la Quinta de Lacroze, se inaugura el que había de
ser después Colegio Nuestra Señora de la Misericordia.
De
la vieja quinta quedan pequeños sectores aislados a través de 2 manzanas,
uno de los cuales rodea al viejo edificio junto al cual se observa entre
muchos árboles viejísimas coníferas, destacándose un árbol casi único
en la zona el llamado óleo fraga, cuyas flores emanan un perfume agradable
al paso de todos aquellos que ingresan al Colegio.
Se
ha dicho que por una escuela que se abre, se cierra una cárcel, pero ha
quedado por decirse que cuando esa escuela es cristiana, no solo se
clausuran presidios, sino que se echan los cimientos inconmovibles de
hogares modelos; no solo se evitan delincuentes sino que se forman
virtuosos, no solo se abate la bandera del descreimiento sino que se
enarbola el oriflama de la fe. Sentada esta verdad, es fácil comprender por
qué el 30 de Agosto de 1902 es
una de esas fechas cuya recordación constituye un deber para la gratitud
del pueblo.
La
piedra fundamental de una casa de estudios, que junto al libro abierto,
levantó la imagen de Dios crucificado y de la Virgen de la Misericordia ,
fue puesta en aquella fecha , sobre el suelo que había de sustentar, con el
correr de 98 años (2001) el paso ligero de centenares de niños y jóvenes
estudiosos. Centenares de niños que van y vienen año tras año .
Centenares de niñosy jóvenes,
que con el correr de los años, superarán el millar y que son y serán en
el trajín bullicioso de la gran ciudad, una esperanza de bien para la
patria, una como promesa de integridad para mañana, una hermosa realidad de
virtud, en esta hora álgida que el mundo vive.
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